En 1958, llegaba al zoológico de Sao Paulo, Cacareco, un rinoceronte negro que venía prestado por el zoo de Río de Janeiro. Su estancia en Sao Paulo debía ser breve, pero la popularidad alcanzada por el animal fue tal que el presidente del zoo fue dando largas al asunto de su devolución, afirmando que el animal se encontraba muy a gusto en Sao Paulo.
La cuestión llega hasta al Senado, estaba en su punto álgido cuando llegaron las elecciones. En un ambiente de descontento general por la corrupción política, los diferentes partidos desarrollaron campañas delirantes que causaron el aburrimiento de los ciudadanos.
En esas circunstancias, y ante el perfil bajo de los candidatos, el periodista Itaboraí Martins comentó a sus compañeros que él votaría por Cacareco. Inmediatamente la broma fue aplaudida y decidieron hacer campaña, para asombro y enfado de los sectores más conservadores.
Por supuesto, los estamentos oficiales no aceptaron la candidatura, para colmo, tres días antes de las elecciones Cacareco sería embarcado de vuelta a Río, con una multitud reunida para despedir a tan carismático animal.Y llegó el día de las elecciones. En una jornada marcada por una gran abstención, Cacareco, pese a no ser un candidato, acabó como el más votado de las elecciones, con alrededor de 100.000 votos.
Aunque, por supuesto, no llegó a tomar posesión de su cargo, se convirtió en un símbolo del voto de protesta. La revista The Time escribio sobre el tema recogiendo el testimonio de uno de sus votantes:
“Es mejor elegir a un rinoceronte que a un asno”.
Inspirado por su ejemplo, en 1963 Jacques Ferron fundaría en Québec un partido político registrado que concurría a las elecciones de Canadá como ejercicio activo de sátira, aunque de hecho nunca presentó como candidatos animales, aunque sí que asumían el liderazgo del rinoceronte del zoo de Granby.
El partido desaparecio en 1993, a causa de un cambio en las leyes electorales que en la práctica, les impediría tomar parte en ellas.
Aunque el brasileño fue el primer y más sonado caso de animal presentado a unos comicios, un partido sueco tenía al gato Mickelin como líder. Uno neozelandés consiguió presentar a una cabra en unas elecciones locales, pero no consiguieron que se aceptara su propuesta de tener un erizo como candidato.
En Brasil, el recuerdo de Cacareco se hizo patente en 1988, a iniciativa de una revista satírica presentó como candidato a la alcaldía de Río de Janeiro a un chimpancé pero tampoco fue reconocido como candidato, a pesar de lo cual quedó cuarto, con más de 400.000 votos. El fallecimiento del chimpancé hizo que el alcalde decretase luto oficial y que las banderas ondeasen a media asta en el zoológico durante mas de una semana.
Y por supuesto, como no podria ser de otra forma en Estados Unidos también ha ocurrido. Ya en 1968 intentaron, por supuesto sin éxito, presentar a un cerdo, como su candidato a Presidente.
Aunque Yanquilandia se lleva la palma del absurdo, en algunos municipios pequeños no sólo se han presentado animales, sino que han sido elegidos.
En un pueblo de Kentucky, de cuarenta habitantes, aunque las elecciones no eran oficiales al ser una especie de pedania sin ayuntamiento presentaron a un un perro labrador como alcalde en 1998 y gano.
El perro fue elegido en 2004 otra vez.