Soy un niño de 32, siempre que quiero contar algo, echo la mirada atrás…
No es que mi vida actual sea tan mala, las hay peores, pero imagino que las cosas solo adquieren valor una vez que ya han pasado. Supongo que lo de recordar solo lo bueno que te ha pasado influirá bastante en esto, seguramente dentro de 15 años escribiré como era mi vida ahora.
No quiero dejar de soñar, hoy me cuesta mucho ser yo mismo, no debo decir lo que pienso, aunque lo hago, con sus consecuencias claro esta. Me es muy difícil pedir lo que quiero, abrirme a la gente, después de tantas cosas pasadas. Le doy millones de vueltas a las cosas, les busco dobles intenciones, soy desconfiado de profesión y no me abro a la gente fácilmente.
Si la definición de madurez es la que leo, me cuentan y en algunos casos compruebo con estupor a mi alrededor me pido ser Peter Pan, pese a que pase hambre sexualmente hablando, tenga que estar de caza permanente para saciar quincenalmente mi sed, eso con mucha suerte, lo prefiero al esclavismo. Cuando tenga la suerte de encontrar una Campanilla o varias de mente abierta que se sientan engañadas por esta sociedad explotadora, injusta, monogama, dictada por religiones de dudosa credibilidad, me voy con ellas a copular como locos, sin ningún estereotipo de buena o mala persona por solo ser diferente, cuando creo que los diferentes son los demás, antinatural totalmente, nos cogemos un vuelo y me censo de por vida en el país de Nunca Jamás.
Quizá soy un poco mayor de aspecto para que me acepten allí… pero el madurar, se va a acabar.
James Matthew Barrie lo tenia claro,
“Pues se nace para ser agua y entonces empapas, o se nace para ser hombre y entonces no hay infancia. Pero si la hubo, entonces es que no se ha nacido para ser hombre. Y no vale la pena tratar de serlo. Y no estarás más que perdiendo el tiempo al tratar de serlo.”


